marzo 19, 2008

ELLA

Fue de repente, nunca me fijé en Ella. Pero un día sin más, mi corazón se partió en dos. Dos largos caminos que nunca más volverán a unirse: el de la razón y el de la pasión. El segundo es mi preferido.


Es aquella paloma que con su vuelo se aleja de esta vida de dolor, mentira y fuego. Y cruzando el mar llega hasta aquel valle que muy pocos conocen, pero que quien lo pisa se desvanece en un mar de felicidad, paz y armonía. Este valle es Ella. Me atrae como un imán al metal. Como un hijo a su madre. No puedo dejar de pensar en Ella. Nunca se irá de mi mente.


Lloro en secreto. A nadie confío mis inquietudes y temores. No estoy preparado. Temo un rechazo. No podría soportarlo. Mas unirme con Ella quiero, pero sigue habiendo barrotes. Gruesos barrotes de acero que detienen mis pasiones y me impiden llegar hasta Ella, tocarla, acariciarla, sentirla, amarla.


Quiero fusionarme con Ella. Recorrer juntos el camino de la vida. Compartir el día a día. Descargar toneladas de amor puro, virgen, sin estrenar. Ahogarla en placer. Quiero tener a alguien en quien apoyarme en mis baches. Alguien en quien confiar. Es Ella. Nunca la podré alcanzar. Soy invisible a sus ojos, sus bellos ojos, su liso cabello negro.

Es diferente a todas las demás. La deseo. Me resigno.
Mi corazón necesita sentirse cerca de Ella. Se siente sólo. Me lo dice todos los días. Ya no lo puedo engañar más. Si esto sigue así tendré que tomar un atajo. Una determinación. Trascenderá. Vida o muerte. Esa será mi decisión. Me liberaré de este yugo que me aprisiona. Acabaré con todo. Paz eterna, absoluta.


Me reuniré con los míos, con todos. Queramos o no, todos acabaremos llegando a él. Nubes de algodón. Armonía. No habrá leyes, normas. Anarquía. Nos habremos librado de esa máquina de carne y hueso imperfecta.


La deseo. Por favor, ven pronto. Te necesito. Lloro. Lágrimas, dolor...

- DADÁ -

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