mayo 13, 2008

HUESO DE OLIVA

Ni en burdeles ni en abadías
encontraré el bicho parlante
que me prometió un viejo mudo antes de nacer.
Ni a tus pies ni en la cima de la colina
podrá descansar mi espíritu, puesto que mi alma se lo comió anteayer.
Cien veces te dije que no te lo iba a decir,
pero lo que nunca te dije fue cuántas veces te lo pensaba decir.
Del hipódromo al valle, de la gruta a la ciudad
busqué cosas sin sentido, planifiqué al azar.
Hallé lo que no buscaba, camareras de dadá,
la crin de un delfín lanudo y las muelas de papá.
Ni rimas ni poesías es lo que intento plasmar,
sino lo que emana de mi mente, completamente al azar.
Ranas sonrientes, perros cuadrados, camareras de diseño,
anodina estructura de un viejo carcamal;
ni escupo ni engullo, ni abro ni cierro, ni vivo ni muerto:
lo que es [no es], y lo que no es [es] o tal vez [no es] cuando lo que [es] deja de
ser lo que siempre no ha sido, puesto que mi abuelo se tragó el hueso de oliva.

-J.AZORÍN-

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