¡cuántas veces te llamé soledad!,
y cuando ya no te necesitabas,
venías en silencio a destrozar mi vida.
Hoy ni te quiero ni te extraño,
pero sigues anclada a mí,
como si me necesitases tan cerca,
¡vete por favor!
Cuando salgas llámalo,
a ese amor que espera ahí fuera,
que solo abrazo el aire cuando tú estás,
necesito tu sonrisa para continuar.
Dile que su mirada me da la vida,
que a vosotros no os quiero más,
mil besos guardo en mi alma,
para ese amor que pronto vendrá.
- QUIDAM -

No hay comentarios:
Publicar un comentario