Nada se parece a lo que,
ignorante tú,
habías soñado
con la almohada sobre la cabeza.
Las baldosas siempre fueron crueles
trazando caminos que discurren
por senderos que no toleran
un paso atrás.
A todos nos jode vernos
presos, reos de aquello
que no se puede frenar;
cautivos obligados del tiempo.
Odiando esos lunes
que te obligan a tropezarte
con las ojeras marcadas por el reloj
e invisibles para tu jefe.
Y aburridos acabamos siempre
firmando un testamento
desde aquella primera tarde,
fría,
que nos quedamos sentados en el sofá.
Juntos y quizá por siempre.
Fin sin remedio.
- JUANMA FERNÁNDEZ -

No hay comentarios:
Publicar un comentario